El encanto perenne

Mientras lees, puedes escuchar esto…

New York City nunca deja de sorprender. Los aeropuertos, los taxistas hindúes, los grandes puentes y túneles, las hordas de gente que hablan cualquier idioma menos inglés, podrán aparentar ser los mismos al paso de los años, pero el encanto de cada uno de ellos y de todo lo demás que da el color y el brillo, lo gris y lo opaco, a esta ciudad –ya eterna- me abruma y me satura de emociones cada vez que piso su suelo.

Y ese brillo y ese color, eso opaco y eso gris, fue lo que me mantuvo alejado de este blog durante varios días. Preferí imbuirme en ese encanto perenne que tiene La Gran Manzana, antes que sentarme a escribir. Bueno, también está el hecho de que no estaba en mi presupuesto pagar por una conexión a Internet; Starbucks acaba de anunciar que pondrá WiFi en sus tiendas en Estados Unidos, aunque yo ya tenía la mala costumbre de que en México eso está disponible desde hace tiempo. Así que me abstuve de teclear sin estar conectado.

Central Park South

En Central Park South.

¿Los highlights del viaje? El maratón de teatro musical acompañado de Sondheim, Bacharach y Herman; el estar cara a cara con el arte plástico de Vermeer, Van Eyk, Dix y Klimt; el andar por calles repletas de tiendas de marca –a las que no entré ni de chiste, pero siempre es una experiencia caminar por esas anchas banquetas. En Chinatown, the Village y Soho, se me empezaron a partir los pies, y en el este de Central Park se me terminaron de reventar.

NYC parece siempre estar en reparación. Esos viejos y hermosos edificios necesitan cuidados, por eso es respetable y entendible la pequeña molestia que significa caminar por debajo de andamios cada dos cuadras. Y es ese viejo New York el que se encarga de mantener la vida de una ciudad que, por otro lado, es muy moderna y está en la punta de la tecnología en seguridad y entretenimiento.

El Hotel Buckingham, en la esquina de la 57th y la 6th, resultó una excelente opción de estadía: cerca de todo, lejos de nada, a mediana distancia de lo demás. ¿Querías caminar a Central Park? Está a dos cuadras. ¿Querías ir a Chinatown? Abajo está la estación de la línea F del metro. ¿Querías comprar comida para ahorrarte en restaurantes? Un deli en cada cuadra. ¿Querías museos? Camina un poco.

En resumen, una corta vacación que pareció durar el doble. Más adelante comentaré sobre cada una de las delicias del teatro y demás experiencias inolvidables.

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1 comentario

Archivado bajo viajes

Una respuesta a “El encanto perenne

  1. Fer

    Sin duda alguna NY es una de mis ciudades favoritas. Acabo de regresar también de vacaciones hace casi ya 3 semanas, y ya quiero regresar… Aunque también extrañé mi hermosa (unas veces menos que otras) Ciudad de México.

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