Libera su creatividad

Figuras de madera parecen adquirir vida y sacar a Don Benjamín de su celda.

En tres minutos, Benjamín Mata Primo esculpe en madera figuras de perros, gatos, elefantes, toros y águilas, con tal fidelidad que a la vista sorprende el detalle de movimiento y gesto de los animales que recrea.

Tan sólo en la mañana del día en que nos recibió para la entrevista, hizo casi 20 pequeñas creaciones. Llega a hacer alrededor de 500 por semana, las cuales vende a clientes que luego las distribuyen en Puebla.

Sin embargo, ya no sólo en Puebla se ve su talento para el manejo de madera a pequeña escala: hasta Hungría han llegado sus figuras. Se puede decir que, literalmente, su nombre ha cruzado las fronteras.

Diríase también que la libertad es su principal y recurrente sueño, pero lo que él quiere realmente es convertirse en un gran escultor. Sí, y planea lograrlo dando rienda suelta desde dentro de las cuatro paredes de su dormitorio.

Benjamín, de 45 años, está recluido en el Cereso de Puebla.

Pero eso no lo detiene.

Gracias a su empeño, su talento y el apoyo que ha obtenido de la Incubadora Social del Tecnológico de Monterrey en Puebla, ha determinado que estar preso no significa estar amarrado de sus manos y de su capacidad creativa.

“Yo quiero que mi trabajo algún día se vea en Francia o en Italia”, dice esperanzado Benjamín, quien se emociona con la sola idea de trascender a través de su talento como escultor y, aunque humilde, reconoce que se inspira en Miguel Ángel.

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Benjamín Mata Primo aprendió a dominar el oficio de moldeado en madera en su prisión.

Encuentra su don

Artesanías Mapri, el nombre de su empresa (Ma, por Mata, y pri, por Primo, sus apellidos), está respaldada en el don de su creador, quien hace poco más de 7 años se dio cuenta que esculpir era su misión en la vida.

Benjamín tenía pocos meses de haber ingresado al Cereso, cuando decidió hacer sus primeras pruebas de escultura en madera. Poco a poco y casi sin darse cuenta, pasó de hacer una figura por día, a varias decenas diarias. Cada vez fue más sencillo trabajar la madera, y cada vez más se fortaleció su don.

Claro, ese don iba aparejado con la idea de hacer un negocio que le redituara y le permitiera dar una vida digna a su madre y a su hija de 10 años, María Elena. Por eso decidió dedicar su esfuerzo a las figuras pequeñas, porque se venden más rápido.

“Gracias a esto estoy sacando adelante a mi hija, de 10 años y de aquí sale para la escuela”, expresa. “Mi hija está con mi mamá… mi mamá me dice ‘aquí encontraste tu don, ni yo pensé que eras así de talentoso'”… ella me echa porras, me cuida a mi hija”.

El poblano asegura que se inspira en Bernini, compañero de Miguel Ángel, en los escultores griegos, los mayas, los olmecas, quienes con pocas herramientas hacían mucho arte.

Además, Benjamín se inspira también en la ecología, evitando traer más adornos o juguetes de plásticos u otros materiales no amigables con el medio ambiente. La madera que utiliza es casi puro reciclaje, producto de lo que proveedores carpinteros le venden, explica mientras nos muestra las figuras que fabricó esa misma mañana.

Perritos, caballos, águilas, cerditos… todos con expresiones en sus ojos y movimientos naturales en sus patas y colas. Son pequeños porque fueron hechos con madera de dos o cuatro centímetros.

“Aquí aprendí a hacerlas, este proyecto nació acá”, expresa este hombre de estatura baja, regordete y de amplia sonrisa en su cara blanca de ojos grandes. “Allá afuera era empleado bancario, nunca se me dio esto de la escultura, aquí me surgió”.

Benjamín tiene ocho años preso, durante los cuales no sólo ha fabricado y pulido su técnica en pequeño, sino que ha hecho figuras humanas de tamaño natural, como un San Miguel Arcángel de 1.70 metros y un San Pedro de 1.60, para dos iglesias poblanas.

Y precisamente un par de esas creaciones figurativas humanas fue que se llevó una violinista que se enteró del talento de Benjamín y le pidió dos esculturas de esgrimistas en gran tamaño, para mostrarlas en Hungría.

Sin embargo, su centro de atención son las cosas pequeñas Desde 5 hasta 40 pesos rondan los precios de sus creaciones hechas principalmente en madera de pino, pero también las fabrica en cedro, olmo o caoba.

Mientras muestra algunos de los perritos recién salidos de su taller, platica que ha fabricado figuras tan pequeñas que requieren ser vistas a través de una lupa. Su valor, agrega, es que cada animalito es diferente, cada posición en que los hace varía, cada movimiento de su anatomía se destaca.

¿Qué es lo que más le gusta hacer? Los caballos, los felinos, los elefantes y los perros, porque con éstos se dio a conocer en el penal.

Con base en fotografías, Benjamín también esculpe rostros. Cuenta que ha hecho máscaras para el carnaval de Huejotzingo, el más importante del estado de Puebla.

“En el taller trabajo con otro compañero, con él me coordino para tallar o hacer otras cosas, tenemos otro chalán, pero él ayuda más a marcar la figura y a cortar”, explica.

Sus herramientas son caladoras, lijas, cuchillas, mototur y pirógrafo. Por supuesto, no puede faltar su talento, el cual desarrolla junto con otro compañero del Cereso. Y para las cuestiones administrativas y de negocio, tiene a la Incubadora Social.

En la biblioteca del Cereso de Puebla, Don Benjamín accede a información de Internet.

Acceso a la tecnología

Sentados en la biblioteca del centro de educación del Cereso, Benjamín nos cuenta que su trabajo está basado en un riguroso estudio de la anatomía de un animal. Gracias al Tecnológico de Monterrey, ahora tiene acceso a la tecnología y a internet para investigar otras figuras y aprender más de otras técnicas, como el tallado.

Benjamín está desde enero del año pasado recibiendo el apoyo de la Incubadora Social. En todo este tiempo, le han enseñado a administrar su negocio, a entender la importancia de la productividad, a reducir sus pérdidas.

“Más que nada aprovecho el acceso a las computadoras, porque se mete uno a internet, ve uno a Miguel Ángel, a escultores famosos, ahora sí que para llegarle a ellos está duro”, indica, y como aquel famoso escultor, ha pensado incursionar en otros materiales como mármol, piedra, o plastilina.

Observa que la tecnología no le representó mucho problema, porque como fue empleado bancario sabía manejarla, pero aquí se puede decir que ha crecido junto con la internet, de la cual ha sacado múltiples ideas y ha aprendido muchas más.

A Ana Silvia de Loya, Gerardo Cortés, Melina y Miguel, sus asesores del proyecto, les pidió le apoyaran a hacer un estudio de mercado para encontrar competidores, y encontró que no había otro original como él.

Agrega que aprendió mucho de los jóvenes y ellos se empeñaron en su proyecto con todas sus energías. Sobre todo, porque le apoyaron en su intención de formalizar su empresa.

Ha sido tanto el apoyo de la Incubadora, dice Benjamín, que le gustaría seguir ahí por mucho tiempo, porque está agarrando la suficiente escuela y experiencia para irse a las grandes ligas una vez que salga del Cereso.

Y para eso no pierde el tiempo ni el dinero: está ahorrando todo lo que puede para reinvertir en herramientas más rápidas y poder hacer su trabajo en serie.

“Esto me absorbe, y haga de cuenta que es como una terapia para mí, así empezó, pero ahora ya es mi negocio”, expresa, denotando una voluntad férrea y un deseo genuino por destacar y salir adelante.

Las visitas a otros presos son de sus principales clientes. O los mismos trabajadores del Cereso, quienes llevan recuerditos para sus familias. No ha intentado dirigirse a una tienda de prestigio, porque no tendría los medios para hacerlo, pero a través de sus clientes se podría llegar a ellas.

Sin embargo, reconoce que para no quedar mal a estos distribuidores requiere de la herramienta para hacer más productos en serie. Y ahí tiene puestos sus ojos: más maquinaria que le lleve a fabricar en masa.

Fortaleciendo los cimientos de su ahora pequeño negocio, Mata Primo desea llevar su creatividad a un mayor mercado al cumplir su pena.

Futuro liberador

Al tiempo que hacemos la sesión de fotos, Benjamín muestra entre pequeñas nubes de polvo cómo lija sus figuras, las rebaja, les da forma y las afina. Con su pirógrafo, enfatiza los gestos de un perrito, el cual insiste en obsequiarme, así como a Roy y Tania, quienes apenados toman un par de animalitos.

Artesanías Mapri recién acabó su plan de negocios y está en etapa de post incubación. Pero los planes van más allá: adquirir maquinaria industrial para incrementar la producción.

Afortunadamente, las ventas las tiene seguras. Tiene ya muchos clientes que se llevan toda su producción diaria o semanal, o quienes le compran esculturas grandes por encargo.

También quiere entrar al campo de las aplicaciones, es decir, artículos de madera que puedan tener una utilidad, como mesas talladas, soportes de sillas o cabeceras.

Para poder tener acceso a maquinaria que le permita todo eso, sin embargo, es necesario un financiamiento. Como está preso, no es candidato a ningún tipo de crédito, pero la idea no es detenerse y la solución está en que un socio realice esos trámites para asegurar su futuro.

Roy Aguilar, director de la Incubadora Social, acota que con el director del Cereso se está trabajando para que los microempresarios internados en el penal y que estén acabando su plan de negocios, puedan ingresar maquinaria e implementos para sus proyectos.

Benjamín espera algún día ser un buen escultor, reconoce que todavía le falta, pero en el camino está. Es halagador que otros han querido imitarlo, pero su aprendizaje de años le lleva a sobresalir.

“Yo quiero dar gracias aquí al penal, al director, por darnos la oportunidad de trabajar, y tener un dinero extra acá, porque es difícil, estoy agradecido porque me estoy desarrollando en lo que me gusta, estoy adquiriendo experiencia y cuando salga, espero seguirme dedicando a esto, porque me apasiona”, manifiesta con emoción, mientras dirige su vista hacia la ventana, hacia el cielo.

“Gracias por considerarme como caso de éxito”, expresa visiblemente conmovido. “Yo quiero trascender, ir más allá…”.

Y seguro logrará traspasar esas paredes que lo tendrán, aparentemente, limitado por lo menos otros seis años. Al cabo de ese tiempo, que espera sea más corto previo amparo, tendrá bien pulido su don y bien asimilado su concepto de empresa.

Así, a Benjamín no le será difícil salir adelante en un mundo donde para los ex convictos no hay trabajo formal, pero sí para los empresarios que han visto una oportunidad de recomenzar y han encontrado un don que les representa su misión de vida.

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1 comentario

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Una respuesta a “Libera su creatividad

  1. Misael Busalil

    La importancia de reconocer el talento de las personas que purgan una condena en prision radica en la readaptacion plena en la sociedad y el arrepentimiento de sus actos mal cometidos en lo personal. Liberar un talento de esta naturaleza merece un reconocimiento, que èl se perdone asi mismo humildemente es una bendicion propia.

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